EN EL CAMINO DE LA INSUMISION
El primer objetor que defendió posturas antimilitaristas se presentó en 1971, y en esa década el movimiento contra el militarismo fue creciendo poco a poco.
En Euskal Herria, un grupo de jóvenes inicia hacia 1971 en Bilbao un proceso de reflexión sobre la noviolencia activa como forma de analizar y resolver los conflictos. Trabajarán temas relacionados con la Noviolencia, el desarme, el sexismo, la libertad de expresión, la tortura… La lucha por la objeción vendrá después.
La primera acción importante del grupo fue en 1975, saliendo a la calle encarcelados en protesta por la detención en Catalunya de los primeros objetores que habían puesto en marcha un Servicio Social Autogestionado y se habían negado a ir a la “mili”. En sucesivas salidas también realizaran un encadenamiento en el Arenal.
Con los primeros objetores vinculados al grupo se pondrá en marcha un servicio civil autogestionado en Rekaldeberri y Uretamendi. El grupo antimilitarista creará en 1976 en Bilbo Bakearen Etxea.
Hacia 1976 en un piso del Barrio de San Juan de Iruñea empiezan a convivir varias personas vinculadas a los objetores de conciencia, y al pasar a vivir a otra vivienda del barrio de la Milagrosa fundaran Bakearen Etxea.
A partir de 1976 se crea MOC, Movimiento de Objetoción de Conciencia, que coordinándose con otros colectivos dinamizarán en el Estado la lucha antimilitarista. En Euskal Herria tomaran el nombre de Kontzientzia Eragozpen Mugimendua KEM/MOC. En los 80 se escuchan nuevas voces contra la “mili” desde otros sectores: asambleas de jóvenes de algunas localidades, en los actos de ecologistas y antinucleares, en la campaña por el No a la OTAN para el referendum del 86…Algunos grupos políticos juveniles (Iraultza Taldeak y Kemen) empiezan a apoyar la objeción de conciencia, y Jarrai reivindica con el lema “Soldaduska honi ez!” una Capitania General vasca.
En 1984 dará sus primeros pasos la Koordinadora Antimilitarista de Gipuzkoa, que luego asumirá el nombre de Kakitzat. Al final de 1986 surjen grupos denominados Kakitzat en Bizkaia y Nafarroa.
En diciembre de 1984, el Gobierno del PSOE publica en el BOE la Ley de Objeción de Conciencia, desoyendo las exigencias del MOC y otras voces antimilitaristas (MILIKK en Catalunya): se impondrá un tribunal que decidirá quien puede ser objetor y quien no. Se organizará un servicio Sustitutorio (PSS) para los objetores, de mayor duración que la “mili”. La Ley fue recurrida y el gobierno no pudo poner en marcha la PSS hasta 1989.
Las y los antimilitaristas analizaron las luchas de los objetores europeos, y llegaron a la conclusión de que los gobiernos utilizaban las leyes de objeción como filtros y los servicios sustitutorios como “castigos”(mayor duración, condiciones más duras…), y que además los objetores eran utilizados como mano de obra barata. De es manera, la cuestión de la objeción siempre quedaba controlada por el Gobierno: hacer la PSS podía ser era más engorroso que la “mili” y así se reducían las solicitudes de objeción, pero además el Gobierno tenía la posibilidad de decidir cada año que máximo de objetores podía soportar, tenía el “grifo” en sus manos para tras decidir cuantos jóvenes necesitaría para el ejército poder decidir el número de objetores que no pusiera en peligro la “mili”.
En consecuencia, las y los antimilitaristas del Estado español vieron claro que la desaparición del ejército, no sólo del Servicio Militar Obligatorio, sería imposible dentro de la Ley de Objeción, y en la asamblea de 1984 en Vallvidriera, el MOC decide impulsar la campaña de insumisión mediante la desobediencia civil: no aceptación del Tribunal encargado de aceptar a los objetores y negativa pública a realizar la mili y su servicio sustitutorio.
Las y los antimilitaristas consideraban que la decisión sobre ser o no objetor era algo personal, que no lo podía decidir un tribunal del gobierno que juzgara cada conciencia. Por eso, antes de dar el paso a la insumisión, se decidió que cada joven enviara una Declaración Colectiva, un texto común donde cada joven que quería ser objetor estampaba su firma.
15000 declaraciones de Objeción Colectiva son aceptadas por el CNOC, pero a partir de 1988 se rechazan estas solicitudes y el número de objetores presos aumenta.
Durante estos años crecieron también las movilizaciones antimilitaristas, y las protestas contra los sorteos del 88 fueron muy amplias.
Los colectivos antimilitaristas hacen pública la decisión de desobedecer a la Ley de Objeción de Conciencia mediante la Insumisión: mediante una rueda de prensa avisan al Gobierno de que los insumisos que no se incorporen a los cuarteles se presentarán públicamente el 2 de febrero de 1989.
El 28 de Diciembre (4 años después de que en el 84 se publicara la Ley de Objeción de Conciencia) se convocan manifestaciones en Gasteiz y Donostia, en Iruñea y Elgoibar varios jóvenes se encadenan en los ayuntamientos… fuera de Euskal Herria, el 26 de enero el MOC ocupa el CNOC (Consejo Nacional de Objeción de Conciencia) el tribunal encargado de decidir quien es objetor. Mili-KK, Colectivo Autonomo Antimilitarista y la Comisión Anti-OTAN intentan ocupar la se de de Ruz Roja, dispuesta a aceptar a 500 objetores.
AÑO 89, AÑO DE LA INSUMISION
Para preparar la presentación de insumisos se organizan asambleas y entrenamientos. En agosto de 88 en Orio se reunen más de doscientos antimilitaristas del norte del estado. Repiten el 7 de enero en la localidad riojana de Navarrete con insumisos de Zaragoza, la Rioja, Euskal Herria, Burgos, Castilla, Cantabria y Galicia
El MOC celebra su asamblea estatal el 28 y 29 de enero y reúne a 15 grupos; las mujeres celebran un monográfico sobre mujer y militarismo
Los militares convocaban a los jóvenes para acudir al cuartel el 29 de enero, y desde ese día los insumisos podían considerarse en “busca y captura”. En algunos casos, los jóvenes faltaban del cuartel desde el llamamiento a filas de noviembre de 88.
El 3, 4 y 5 de febrero se celebran más reuniones (Euba, Bilbao…) y se decide como serán las presentaciones. Era muy importante que cada insumiso se preparara bien, pues se desconocía la respuesta del Gobierno: detenciones, encarcelamientos… era necesari prepararse para afrontarlo, y como afrontar la posibilidad de hacer huelgas de hambre… también era necesario organizar bien la solidaridad y la denuncia en el exterior.
El KEM/MOC difundió un Manifiesto por la Abolición del Servicio Militar.
El 6, 10 y 12 de febrero los insumisos devuelven públicamente los documentos militares.
Mediante ruedas de prensa, el 16 de febrero en Iruñea y el 20 en Bilbao (KEM/MOC ) y la Asamblea de Insumisos en Vitoria/Gasteiz anuncian la presentación. Así, como buena campaña de desobediencia civil, se hace pública la campaña, sus objetivos y la acción concreta que van a desarrollar, y la pelota está en el tejado de los militares y el Gobierno. Por cada insumiso, se presentarán 4 personas autoinculpándose por apoyar la decisión de cada joven.
Además de las ruedas de prensa, se multiplican las acciones de protesta : el 11 de febrero convocados por KEM/MOC y Kakitzat un grupo de personas se encadena en el Cuartel de Ainzoain, cercano a Pamplona: otro grupo corta la carretera y reparte información. Dos horas después la Guardia Civil corta las cadenas de los sentados en la carretera, y bajo las órdenes de un mando militar los antimilitaristas son golpeados: una mujer es ingresada en el hospital.
Todas estas acciones reivindican la desmilitarización social, el secuestro legal que supone el Servicio Militar Obligatorio, denunciar el gasto militar…
En 1989 KEM/MOC y Kakitzat permitían relacionarse y coordinarse entre sí a decenas de grupos antimilitaristas: en las cuatro capitales, en Tudela y Estella/Lizarra en Navarra, en las localidades Gipuzkoanas de Andoain, Orereta, Bergara, Tolosa, Azkoitia, Zarautz… y en Basauri, Sestao, Durango… en Bizkaia. El Manifiesto por la Abolición del Servicio Militar impulsado por el KEM/MOC fue firmado por numerosas organizaciones. Jarrai defendía la realización de la “mili” en Euskal Herria”. Algunos ayuntamietos (Lezo, Pasaia y Antzuola en Gipuzkoa) habían decidido negarse a colaborar con los militares. Se celebraron marchas contra el Gasto Militar, campañas por la Objeción Fiscal, y se denunció la ocupación militar de lugares como Jaizkibel, El Perdon y sobre todo las Bardenas. Hay que recordar que en 1986 en Euskal Herria el No a la OTAN fue mayoritario.
De todas maneras, la negativa a ir a la “mili” topaba con muchas dificultades. En la mayoría de las familias se decía “tendrás que ir a la “mili” como tu abuelo y tu padre, no hay otra opción, no te busques líos”; el miedo a los militares se combinaba con la mala fama que desobedecer tenía en otros ámbitos de la vida. Por otra parte, para acceder a numerosos puestos de trabajo se exigía tener “el Servicio Militar cumplido”. Por último, pueblo a pueblo las y los antimilitaristas tampoco contaban con muchas simpatías.
Pero desde los 70 las y los antimilitaristas habían trabajado duro, y muchos jóvenes estaban dispuestos a dar un paso más: en defensa de la libertad individual y como acción colectiva contra el militarismo, se inicia algo más que una campaña: LA INSUMISIÓN!!!
